Preocupados por los hechos de público conocimiento sucedidos esta semana en las instalaciones del Club Atlético River Plate, pedimos que se hagan cumplir las normas de convivencia que rigen la vida social del Club, y que si la Justicia comprueba la identidad del agresor, se proceda a la quita de su carnet, excluyéndolo como socio de la institución.
Hechos como este no pueden pasar inadvertidos. De una vez por todas se debe acabar la violencia en el Club. Este último hecho se suma a una larga lista de casos violentos que han ido teniendo lugar estos últimos años. El más reciente, el que involucra al árbitro Sergio Pezzotta.
Los quinchos del Club, en una época fueron lugar de expresión de relaciones familiares y de amistad, y hoy son conocidos por balazos y puñaladas. Quienes compartimos las instalaciones del Club con nuestras familias, queremos que vuelva a ser un club social, y deje de estar dominado por la lucha de intereses políticos o económicos. Los resultados futbolísticos son reflejo de este desorden institucional.