AGRUPACIÓN TRIÁNGULO RIVERPLATENSE

“Estamos solos” – Sensaciones de un hincha:

Fue un fin de semana para el olvido. O para la reflexión. ¡Para la esperanza! ¿Para qué fue? Para todo… El fin de semana fue una síntesis de nuestro presente. Esperanza, desilusión, bronca, alegría, desahogo, impotencia y vergüenza.

Nos acercamos al Monumental con la sensación que ese era el momento. Atrás, ya habíamos dejado un nuevo manoseo al socio con ese inentendible canje. Una vez más priorizamos el amor sobre la racionalidad.
Contra los pronósticos de muchos, otra vez se vio un estadio repleto. “Estamos solos”. Gracias Chori por volver, de corazón. Jugá, gambeteá, andá hacia adelante desequilibrando con tu habilidad. No hables más como jugador. No sabes hablar. Tus disputas, entendidas, y estoy de tu lado, con Passarrella, discutilas cara a cara con él. No micrófono de por medio. Quiero entender que esa frase tuya post partido, no era hacia nosotros, sino de un hincha más. Que te hayan dolido los cánticos, lo entiendo. Pero también esperamos, disculpá, exigimos, que nos entiendan a nosotros, los verdaderos hinchas. Vemos a nuestro amado River en un lugar insospechado. Sufrimos desde hace un tiempo cachetazo tras cachetazo. Vemos y sentimos como nadie, pero nadie nos protege. De visitante, aguantamos maltratos, desorganización. De local… ¡Peor! Cuando no es el canje, es la demora excesiva para entrar a la cancha. Dentro de la cancha, rezar que ningún loco (cómo se nos puede ocurrir pensar que son barras…) te muela a palos porque no cantás lo que los Borrachos del Tablón pretenden.

ESTAMOS SOLOS. Si Chori, estamos solos. Los hinchas.

Qué fin de semana tan contradictorio. Empezó, con la esperanza de no desaprovechar esta fecha. El viernes, nos alimentó ese sentimiento. Ya hacia el fin del fin de semana, llenamos el Monumental para acompañarte en este duro camino. Pasaban los minutos y los fantasmas comenzaron a rondar en 60.000 cabezas que veían cómo nuestros jugadores no tenían un rumbo.

Fueron cantos de impotencia, de bronca, de no sé qué…..ustedes que lo vivieron me entienden. ¿Estuvieron bien? No. Estuvimos mal en cantar eso. Pero, de eso uno se puede dar cuenta con la cabeza fría. Jugadores, nosotros también jugamos el partido. Estamos con las pulsaciones a mil. Y como escuchamos en más de una oportunidad, en ese momento se hacen locuras.

Llegamos a nuestros hogares, con una sensación de habernos sacado un peso de encima. A dormir extenuados. Comienzo de la semana. PUM. Otro cachetazo. Un muerto en el Monumental en el transcurso del partido. BASTA. Es una pesadilla. Esto no puede ser. Ya sabemos cómo va a terminar…

Fin de semana de locos. Estamos cerca, muy cerca de volver a jugar donde la historia de River se lo merece. Pero a esa historia, la deberemos de forjar nuevamente nosotros. La gente. Lo más grande que tiene en la actualidad River. Y esto, no es ser hincha de la hinchada. Nada más lejos de eso. Hoy por hoy, debemos tener la cabeza bien fría. No son momentos de cambios. De ninguna índole. Estamos a 100 metros de la costa, después de haber cruzado el Atlántico en una balsa. Recién, cuando lleguemos a la costa, planifiquemos la reconstrucción de nuestro Transatlántico. Pero nosotros, la gente. Porque somos los que queremos a River. Y sin dirigentes oportunistas.

Fuerza jugadores. Los apoyaremos de corazón. Lucidez, Pelado. Necesitamos tranquilidad y sencillez.
Estamos cerca. Cerca de volver a jugar en la A. Estamos lejísimos de ser RIVER. Paso a paso. Lleguemos a la costa. Después reconstruiremos ese Trasatlántico.

Gracias Chori. Siempre declaraste que sos hincha de River. Al fin alguien sale a gritar que nosotros, los hinchas, estamos solos…

Tranquilidad, esperanza, convencimiento y actitud. Eso es lo que tenemos que tener hoy en día y durante quince más: jugadores, cuerpo técnico, utileros, masajistas, cuerpo médico, y la gente.

¿Me olvidé de los Dirigentes? Ahhh, ¿existen? Bueno, paso a paso. En la costa, nosotros, los que aguantamos esta balsa, veremos qué camino elegir.

Christian Racedo